sábado, 4 de octubre de 2008

Intro Programa Nº 15

Hoy no hay inspiración. No hay voluntad. Tampoco hay creatividad. No tenemos ganas ya de pensar, de escribir, de decir. Además para qué. Si no conmovemos a nadie. Nunca fuimos capaces siquiera de que alguien quedase con una vaga idea retumbando en su cabeza. No vamos a lograrlo justo hoy ¿no? No, este show no fue creado para eso.

Sabemos que muchos de ustedes llegan a casa cansados, agotados, estresados. El trabajo, el trajín cotidiano, las largas esperas y demases. Pocas ganas quedan de enterarse de algo. No tienen ánimo de escuchar planteos acerca de cosas complicadas de entender y difíciles de digerir. Sólo quieren relax.

Les proponemos algo. Mientras decimos lo que decimos, aprovechen para distraerse. Diviértanse. Prendan la tele, cambien de estación, manden un mensaje de texto. Pongan el programa de Rial, una novela, videos musicales o el clásico de la liga alemana de waterpolo. Pueden, sino, buscar la seductora voz de algún locutor piola, con la “mejor onda”, de esos que te dan lo que pedís mientras ametrallan tus oídos al repetir constantemente palabras como “bárbaro” y muletillas por el estilo.

También existen los libros, claro. Pero ¿quién está dispuesto a esta hora a perder el tiempo con ellos? Implican demasiado esfuerzo, mucha atención. Mejor es Internet, un universo de posibilidades. Hay un abanico tan amplio para entretenerse. Para qué perder el tiempo entonces, escuchando las excusas de gente floja como nosotros, tratando de dar explicaciones acerca de por qué no hicimos lo que teníamos que hacer.

Tomen el control. Sean soberanos. Recuerden que son libres para elegir. Free to choice. Ejerzan el libre albedrío. Calculen racionalmente el modo más eficiente de obtener placer y entretenimiento al menor costo. Sean capaces de decidir acertadamente cualquier cosa que los coloque al otro lado del aburrimiento que representamos. Pero por favor, no dejen de ver o escuchar los comerciales. Ellos son quienes hacen que todo esto sea posible. Que todo suceda. Ellos financian nuestras emociones. Sin ellos no hay show, y el show... el show debe seguir.

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