martes, 26 de agosto de 2008

Intro Programa Nº 9

Hey! ¿Qué hay de nuevo en la obsoleta cultura del reciclaje? ¿Esta vieja cultura nueva o nueva cultura vieja? A nadie escapa que hoy, todo suena y huele a pasado y se viste con ropajes de originalidad. Todo lo que vemos y oímos termina resultándonos un de javu, una experiencia vivida. Todo se presenta como un gran homenaje. Hoy lo original es hacer perdurar el pasado en finas mixturas que siempre terminan por ser descubiertas. "Esto se parece a…" Sin embargo, la gran masa de ciegos que somos creemos ser testigos de la novedad y, como si fuera poco, intentamos poseerla.

El diario de hoy trae noticias de ayer. Lo de ayer ordena el hoy y los días siguientes. El futuro, esa promesa que se cumple diariamente a medias, hace rato llegó y se convirtió en algo que fue. El futuro ya no es más algo por venir, es ahora o es ayer. El futuro no es futuro, es presente y pasado que siempre retorna, y cada vez que lo hace, más estragos produce. El futuro es proyección a corto plazo, a plazos fijos: 30, 60 o 90 días. Sólo los grandes cerebros que piensan cómo sostener y perpetuar este sistema elaboran planes a largo plazo. Pero para ello nos imponen una forma de racionalidad de corto plazo. Son pocos los que se plantean cambiar el mundo sabiendo que el cambio llevará sus años o sus décadas. Si hasta quienes se dicen revolucionarios hoy quieren la revolución para anteayer.

Vivimos hoy en una eterna adolescencia. Adolescemos de responsabilidad, de criterio, de sentido común, de inteligencia, de tolerancia, de razonabilidad. Pasarla bien es la consigna. Y no te olvides de la buena onda. No importa la edad que tengamos debemos mantenernos jóvenes y saludables. Debemos estar espléndidos. No te aflijas, no te canses, no te deprimas, eso te hace ver feo o fea. Eso no cotiza, nadie te va a querer. Por suerte existen el lifting, las prótesis y los analgésicos que calman tu dolor. También los yogures para tu tránsito lento y los alimentos de envase verde con cero azúcar. Vivimos entre inmaduros/adultos adolescentes/adulterados y adolescentes rebeldes, rebelados por y para la fábrica Mtv. Practicantes de una rebeldía institucionalizada, transgresores de fronteras ya borradas o creadas artificialmente para que sean violadas y se tenga la sensación de estar derribando las estructuras del sistema. Qué ingenuidad! En fin, estamos en un tiempo donde reina la obviedad. Las playas nudistas ya no excitan a nadie. Todo es tan explícito y evidente. Todo excepto el poder y sus mecanismos que son invisibles a los ojos de la mayoría. Y a eso hemos venido, estamos acá para hacer obvio lo evidente y encubrir lo que no se ve. Por qué te lo decimos, no lo sabemos. Algo siempre se nos escapa. Será que no podemos controlar la culpa y el inconciente nos juega una mala pasada. No importa, esto pronto se olvidará. En unos días será un asunto que nadie recordará. Si no, nos encargaremos para que eso suceda.

martes, 19 de agosto de 2008

Intro Programa Nº 8

Yo señalo, tú señalas, él señala, nosotros y ellos también. Yo acuso, tú acusas, él acusa, nosotros y ellos también. Yo finjo, tú finges, él finge, nosotros y ellos también. Yo no me hago cargo, tú no te haces cargo, él no se hace cargo, nosotros y ellos tampoco. Hipócrita yo, hipócrita tú, hipócrita él, hipócritas todos, ellos y nosotros. Lo importante no es ser honesto, sino parecerlo. Lo importante no es ser competente sino “dar la sensación” que lo somos. Lo valorable no es ser sensato o responsable sino mostrarnos de modo tal que se genere la creencia en ello. Todo depende de la fe.

Lo significativo hoy parece ser vestirse y peinarse bien. Llevar aparatitos en la mano, cositas cableadas en los oídos, fierritos de formas varias mutilándonos la piel y algún dibujito raro ornamentando alguna parte de nuestro cuerpo. En los ’70 ser adolescente o joven era peligroso, era ser parte de un grupo humano sospechoso. Hoy en cambio, ser joven o adolescente, es formar parte de un nicho de mercado, un target. Ayer importaba el qué pensás, hoy el qué tenés. Ayer eran las ideas, hoy es la apariencia. Ayer era llevar puesto en la cabeza y en la lengua a Marx, Lenin, Mao, Trotsky, Fidel, el Che, Perón, Walsh o John William Cooke. Hoy es llevar el chupín, el brushing, el piercing y las John Foos. Antes no importaba demasiado tu vestimenta porque había algo por hacer: cambiar el mundo. Hoy el mundo cambió y lo importante no es sólo no hacer nada sino comprar un calzado para ello.

Hemos caído en la cuenta que por estos días ser imbécil es una virtud. Ser imbécil hoy es un atributo valorado socialmente. Cotiza. Ser imbécil es ganar, ser mediocre también. Si sos imbécil y tenés auto es estimado doblemente. Si además tenés una novia tonta y rubia multiplicalo por tres. Los imbéciles dominan el mundo. Invaden países, hacen la guerra, ganan por fraude, desestabilizan gobiernos democráticos y otras cosillas por el estilo. Pero, sabemos que los imbéciles sólo cumplen un papel: el de idiotas útiles. Detrás de cada gran imbécil siempre hay una gran organización de tipos inteligentes muy racionales y poco razonables. Estos son igualmente peligrosos o peores que aquellos. Son los imbecilizadores, los que piensan la matriz y la ponen en funcionamiento. Hacen la estructura estructurante que nos estructura. Y aunque siempre hay una alternativa para evadirse de ella, muy pocos son los que logran zafar. La mayoría quedamos atrapados en las redes invisibles de la imbecilidad. Vemos Mtv, Mañanas Informales, Patito Feo, Intrusos y todo lo que termina en ando por un sueño. Escuchamos Cadena 3, decoramos diariamente nuestro flog con fotos y deformaciones lingüísticas, ponemos la jeta en el Facebook, o le consultamos a quien nos acompaña al supermercado la marca de yogurt por teléfono a pesar de que se encuentra a tres góndolas de distancia. Nos ponemos remeras con leyendas que dicen “Mi voto no es positivo” y gastamos la tarjeta de crédito comprando compulsivamente cosas que en escasos meses indefectiblemente serán obsoletas por dictámen de la moda y el buen gusto de la mercadotecnia. Alguien dijo alguna vez, y con sabia razón, el buen gusto es el primer refugio de los imbéciles. Es bajo ese criterio, de refinado buen gusto y paladar exquisito que hacemos este programa. Salúd!

Intro Programa Nº 5

Oye tú receptor activo, soberano consumidor de contenidos mediáticos y culturales, que crees tener la capacidad de reinterpretar lo que te digo, o de hacer con mis mensajes lo que te venga en gana ¿Crees que no puedo influenciarte? De eso también nos encargamos, de hacerte pensar que no podemos. Quiero que sepas que fuiste hecho a nuestra imagen y semejanza, el público al cual perteneces, esa masa informe, difusa e indeterminada, fue pensado, calculado y producido industrialmente por nosotros. Sabemos qué es lo que te gusta y por eso te lo damos, y te gusta aquello que nosotros queremos que te guste. Nosotros te creamos, nosotros te moldeamos ingenuo Adán de la cultura massmediatizada. No me malinterpretes, no te resistas… o haz lo que quieras. Total, toda nueva interpretación que hagas y toda resistencia que realices caerá dentro de los límites tolerables por nosotros establecidos. Para tí y los que piensan igual que tú ofreceremos productos afines a sus intereses e ideologías, con críticas moderadas y lavadas que provoquen la satisfacción de creer haber transgredido las barreras de lo que el sistema soporta. Ya construimos a tus artistas, produjimos sus discos, estampamos sus remeras, ya pensamos en cómo te peinarás y cómo te vestirás. Ya pusimos a funcionar la maquinaria que conduce a que hagas de cuenta “como si” fueras rebelde y para que otros al verte hagan de cuenta “como sí” fueras un bicho raro. Eres ahora parte de un nuevo target, un nuevo blanco consumidor, que elige entre un menú acotado y seleccionado por nosotros. Tu rebeldía cotiza y paga con tarjeta en tres cuotas sin interés.

Intro Programa Nº 3

Y dijo una vez mi mono:

Oíd, ingenuos que creen aún que el cuarto poder existe. El orden de los factores no altera el producto. Primero, segundo, tercero, cuarto, todo se suma y esa suma es igual a un único poder, el poder hegemónico. Somos la prensa, los monopolios de comunicación masiva, el periodismo independiente… y compartimos nuestras cuotas del poder con los poderes republicanos. Cada uno cumple su papel, y todos colaboramos a mantener y reproducir el status quo. Simbolizamos al poder material, materializamos al poder simbólico. A diferencia de otros hacemos sí un trabajo sútil, efectivo, limpio: maquillamos, decoramos, iluminamos, escribimos libretos, elegimos qué se discute públicamente, (de eso no se habla, de esto sí). Decidimos lo socialmente relevante, para nosotros obvio y en función de nuestros propios intereses. Elegimos los actores, quiénes participan de la discusión y de qué modo intervienen, y ponemos los límites del debate. De este modo construimos una realidad, le damos un orden, de acuerdo a nuestros intereses particulares o corporativos y la mostramos, aunque mostrar no explique nada. Sabemos y aprovechamos aquella tonta creencia de que una imagen vale más que mil palabras o explicaciones. Zonzos, vuestro sentido común, todo juega a nuestro favor. Gracias a vuestra complicidad damos la sensación de estar al margen y lejos de todo, de jugar imparcial y desinteresadamente, de actuar objetivamente, de ser el contrapeso que equilibra los desequilibrios de la democracia, de reflejar como un espejo lo que todos llaman realidad. Ingenuos, despierten, el periodismo es una cosa, Independiente un club de fútbol. A despabilarse y enterarse, todos tienen algo que esconder… excepto Mi mono y Yo.